JUSTIFICACIÓN A LOS ESQUEMAS DE ARGUMENTACIÓN. POR DOUGLAS WALTON (TRADUCCIÓN)

Justificación a los esquemas de argumentación. Por Douglas Walton

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Resumen: Los esquemas de argumentación son un tipo de argumentos que capturan patrones estereotípicos de razonamiento humano, especialmente aquellos que son revocables (defeasible), como por ejemplo las opiniones provenientes de expertos que han presentado problemas de percepción inductivos y deductivos. Se ha hecho ya bastante trabajo práctico sobre los esquemas de argumentación demostrando su valor en AI (19), pero sin embargo es necesario desarrollar investigaciones más precisas para formalizar sus estructuras. El problema se centrará en discutir cuál es la justificación de un esquema, teniendo en cuenta que debe tener cierta estructura clara. Se discutirá entonces que los esquemas revocables de argumentación requieren tanto justificación pragmática como sistemática. Esta justificación solo puede ser provista por el método de estudio de caso – recoger ejemplos clave de argumentos tradicionalmente calificados como falacias – cuyos casos seleccionados serán sometidos a pruebas y análisis comparativos. Mediante este método, las estructuras por esquemas pueden ser formuladas como hipótesis para resolver tres clases de problemas: 1) Cómo clasificar esos argumentos en diferentes tipos, 2) Cómo identificar sus premisas y sus conclusiones y 3) Cómo formular las preguntas críticas usadas para evaluar cada tipo de argumento.

  1. INTRODUCCIÓN

En septiembre 19 de 2004 di una charla sobre lógica informal y argumentación a los estudiantes graduados del Instituto de Lógica y Cognición de la universidad de Sun Yatsen de Guangzhou, China[1]. El tema de la charla incluyó una explicación sobre cómo los esquemas de argumentación representan formas comunes de argumento que no son ni deductivas ni inductivas. Durante la sesión de preguntas, Wen-Feng, un estudiante de doctorado, hizo una interesante: ¿Cómo estaban construidos los esquemas de argumentación? Esta pregunta no era solo para saber de dónde vienen los esquemas sino para saber sobre su justificación. Contesté que los esquemas provenían del estudio de muchos ejemplos de argumentos, especialmente los asociados a falacias informales, y de encontrar patrones y estructuras comunes para éstos[2]. Esa respuesta estuvo medianamente buena para mí, pero reflexionando al respecto me pareció que estuvo incompleta y que era necesaria una mejor elaboración para explicar cuál es el punto. El propósito de este escrito es dar esa explicación.

La lógica deductiva clásica ha sido construida para ser consistentemente completa. A pesar que la estructura común a los esquemas de argumentación ha sido formalizada, la totalidad del problema no ha sido resuelta aun. Así que, como será mostrado aquí, en tanto que no es posible todavía ofrecer una justificación sistemática a los esquemas de argumentación, la justificación pragmática puede ser usada.

  1. ¿QUÉ SON LOS ESQUEMAS?

Los esquemas tienen una larga historia. Las formas comunes de argumentación que señaló Aristóteles llamadas tópicas en la obra La Tópica, sobre Refutaciones Sofisticas (1,3) y La Retórica representan los primeros intentos para dar explicación a los esquemas. Después de Aristóteles, las tópicas se involucraron en varias formas, sin embargo parece ser que hay un pequeño acuerdo sobre lo que eran y para qué deberían ser usadas. Eran vistas a menudo como dispositivos para la invención de argumentos, tal vez útiles solo en retórica. No fue sino hasta el siglo XX que Perelman y Olbrechts-Tyteca emplearon esquemas de argumentación, en La Nueva Retórica, como herramientas para analizar y evaluar argumentos usados tanto diariamente como en el discurso legal. Los esquemas tienen ahora un nuevo rol[3]. Son llamados a ser una herramienta central en la teoría de la argumentación (lógica informal) para analizar falacias informales.

Arthur Hastings, en su tesis de doctorado (5) de la Universidad de Northwestern, aportó el primer análisis sistemático a los esquemas de argumentaciones comunes. Él mostró un formato representando las premisas y la conclusión de cada esquema con una colección de preguntas criticas ajustadas a éste. Presentó una premisa para cada presunto esquema como un condicional revocable, como la garantía en Toulmin (14). Muchos de los esquemas de argumentación presentados por Hastings fueron usados en el análisis del discurso argumentativo en van Eemeren y Grootendorst (15,16). Clasificaciones recientes a los esquemas de argumentación incluyen la versión extensa de Kienpointner (6), quien incluyó esquemas deductivos e inductivos así como el análisis de varios de los veintiséis presuntos esquemas comunes dado por Walton (21). La investigación actual tiene como objetivo construir una metodología sistemática para clasificar esquemas y para analizar la estructura formal de cada uno en un sistema preciso. Para ampliar estos puntos, será práctico mirar un ejemplo de un esquema particular de argumentación.

Un ejemplo destacado de un presunto esquema de argumentación es el que representa al argumento desde la opinión experta (22). Esta forma fue clasificada tradicionalmente como una falacia, pero desarrollos recientes han confirmado la tesis que ésta es una forma frecuente de argumentación razonable, a pesar de que pueda ser susceptible a que falle, y que a menudo sea objeto de uso incorrecto hasta convertirse en una táctica argumentativa engañosa. El argumento de la opinión experta puede ser razonable si encuentra las condiciones expuestas de tal forma que A es una proposición, E es un experto y D es un dominio de conocimiento.

ESQUEMA DE ARGUMENTACIÓN DE LA OPINION EXPERTA

E es un experto en el domino D.

E afirma que A es una realidad sabida.

A está entre D.

Por lo tanto, A puede ser plausiblemente tomado como cierto.

Las tres premisas en este esquema representan asunciones que, justificadas como aceptables en un caso dado, garantizan el plan de una inferencia revocable, garantizando aceptación provisional a la conclusión. Sin embargo, si alguien escéptico sobre la inferencia pregunta cualquiera de las siguientes seis preguntas críticas (22), el argumento de la opinión experta variará hasta que la pregunta haya sido contestada.

SEIS PREGUNTAS PARA EL ARGUMENTO DE UNA OPINION EXPERTA

Experto: ¿Qué tan creíble es E como fuente experta?

Campo: ¿Es E experto en el campo donde está A?

Opinión: ¿Qué afirma E que implique A?

Veracidad: ¿Es E personalmente confiable como fuente?

Regularidad: ¿Es A compatible con los que otros expertos afirman?

Evidencia de apoyo: ¿Está la afirmación de E basada en evidencia?

La aceptación o el rechazo de los argumentos a una opinión experta descansan entonces sobre un contrapeso de consideraciones. Si el apelado (respondent) formula cualquiera de las preguntas críticas apropiadas, una carga de la prueba recae (shift back) sobre el proponente (proponente) del argumento, al momento de dar una respuesta satisfactoria a la pregunta. Si se falla en dar esa respuesta, la apelación a la opinión experta pierde su peso previo. Solo si la pregunta ha sido respondida, la opinión experta tendrá un peso de presunción restablecido a su favor. De esta manera la evaluación de cualquier argumento de una opinión experta involucra no solo la forma semántica del argumento, sino factores contextuales, por ejemplo el cómo es ubicado el argumento en un dialogo en curso donde las preguntas son formuladas y respondidas.

  1. JUSTIFICACIÓN SISTEMÁTICA

Cuando se hace la pregunta sobre cómo se justifica un esquema, se está pensando en uno revocable, como el argumento de una opinión experta. Esquemas como los que han sido mostrados (25) no pueden ser analizados como parte de una forma de pensamiento totalmente deductiva o inductiva. Sin embargo la misma clase de preguntas pueden ser formuladas, de hecho así lo han sido, para formas de argumentos deductivos e inductivos. La pregunta sobre cómo se justifica un razonamiento inductivo, ha sido discutida frecuentemente en filosofía y ha habido discusiones paralelas sobre cómo sería o incluso si un razonamiento inductivo puede ser realmente justificado. Las respuestas a estas preguntas han resultado ser más difíciles de lo que se piensan.

Podemos avivar estas preguntas al ponerlas en un formato más específico. Por ejemplo, podemos preguntar sobre el modo en que una forma particular de argumento, como modus ponens, puede ser justificado. Supuestamente, pretender responder esto seriamente nos lleva a tomar las consideraciones generales sobre la lógica deductiva proposicional como todo un sistema. Primero, tenemos que definir la validez para esta clase de argumentos y luego tenemos que mostrar cómo el material condicional (la conexión (hook) con la lógica proposicional clásica) es definido en términos de proposiciones de valores verdaderos. Una vez todo esto esté hecho, sería relativamente fácil probar que el modus ponens es una forma valida de inferencia y por lo tanto justificada. Lo que se muestra brevemente, es que las formas de inferencia deductivamente validas son conservantes de verdad, lo que significa que si las premisas son verdaderas, la conclusión necesariamente tiene que ser verdadera también. Entonces, dada la definición de verdad funcional en la conexión (hook), puede demostrarse fácilmente que todas las inferencias de la forma modus ponens son conservantes de verdad. Tipos similares de justificación sistemática pueden ser realizados en casos de inferencia inductiva. Primero, se repasará la teoría general sobre cómo las inferencias inductivas pueden ser evaluadas como fuertes o débiles en términos de valores de probabilidad. Segundo, la probabilidad condicional y otras formas inferenciales como la probabilidad conjuntiva y disyuntiva serán definidas, por ejemplo, por los axiomas Bayesianos. De esta manera una forma particular de argumento inductivo puede ser justificada o no, basada en este sistema.

¿Cómo puede ser aplicado en forma comparativa un programa sistemático de justificación para esquemas de argumentación como la opinión experta, que no son ni deductivamente validos ni inductivamente fuertes? La respuesta es que no hay aun un sistema disponible fácilmente aceptado y estabilizado para evaluar esquemas de argumentación de este tipo; el problema de construir un sistema para analizar y evaluar estas formas de argumentos todavía no está resuelto. El problema de construir un sistema para analizar la estructura de argumentos vencibles del tipo “Los pájaros vuelan, Piolín es un pájaro, luego Piolín vuela”, queda aun sin resolver, aunque ha habido muchas teorías propuestas en informática (8). Algunas partes de la solución al problema también han sido suministradas por desarrollos recientes en teoría de la argumentación.

  1. MODUS PONENS ESTRICTO Y REVOCABLE

Lo que sigue es indicar que el argumento de la opinión experta, al igual que cualquier presunto esquema, puede ser formulado en el formato modus ponens donde la garantía, soportando la inferencia como generalización, puede ser expresada en la forma de un condicional. En esta versión alternativa (25), ha sido añadida una premisa implícita condicional que enlaza las premisas explicitas enunciadas en el anterior esquema.

ARGUMENTO DE UNA OPINIÓN EXPERTA (Versión modus ponens)

E es un experto en el asunto de dominio S que contiene la proposición A.

E afirma que la proposición A, en el dominio S, es verdadera.

A está entre D.

Si E es un experto, en un asunto de dominio S que contiene la proposición A, y E afirma que la proposición A es verdad, entonces A puede ser tomado como verdad plausiblemente.

Por lo tanto, A puede ser tomado como verdad plausiblemente.

La versión modus ponens no es un argumento válido de forma deductiva. Para ver esto podemos seguir el análisis de Verheij (18) quien trazó una distinción teorética de pruebas (proof-theoretic distinction) entre dos formas de inferencia basadas en reglas:

MODUS PONENS ESTRICTO (SMP)

Como un universal no sujeta a excepciones, si A entonces B.

A es verdad.

Conclusión: B es verdad.

MODUS PONENS REVOCABLE (DMP)

Como regla no sujeta a excepciones, si A entonces B

A se sostiene como verdad.

Hasta ahora no es el caso que haya un excepción conocida a la regla en donde ‘Si A entonces B’.

Conclusión: B se sostiene tentativamente,

Pero sujeto a retiro debido a la emergencia de una excepción.

El modus ponens estricto es una forma deductivamente válida de argumento de la forma ampliamente conocida y aceptada como válida en lógica. Lo que es menos aceptado es que el modus ponens puede también tener una forma no estricta o revocable, que puede ser razonable en unos casos, aunque al aplicarlos no sean deductivamente válidos. Estos dos esquemas necesitan aplicarse de diferente manera dependiendo del caso. Verheij (18) recomendaba una política para aplicarlos: en caso de que reglas estrictas y reglas que no admitan excepciones puedan estar presentes, los esquemas revocables tienen que ser usados. Para reglas universales que no están sujetas a excepciones el esquema modus ponens estricto basta (suffices) como regla de inferencia apropiada. Aunque la conclusión es la misma en las dos formas del argumento, el calificador ‘tentativamente sujeto a retiro debido a la emergencia de una excepción’ está enunciado en la conclusión del DMP, indicando que la relación inferencial entre las premisas y la conclusión es diferente en este tipo de modus ponens. El por qué de este rasgo tiene que ver con reconocer cada tipo de argumento como distinto al otro basado en las “palabras indicadoras” (13). Este problema, llamado comúnmente “traslación” en lógica formal, será discutido a continuación.

Reconocer que el DMP es una especie de inferencia modus ponens resulta herético en lógica, porque esto implica que puede haber argumentos modus ponens que no son deductivamente válidos. La política general de los libros de texto que se basa en el uso tradicional de la lógica, es solo considerar inferencias modus ponens que son deductivamente válidas y clasificar muchos de los argumentos que caben en el esquema DMP bajo la forma SMP. Por ejemplo, Copi y Cohen, en su trabajo más destacado (4, p.363) dicen que el enunciado ‘Si él tiene un buen abogado entonces será absuelto’, debe ser simbolizado usando la conexión o gancho (hook) (el símbolo para el material condicional) como el conectivo. Usando esta simbolización, el argumento que ellos ofrecen como ejemplo es supuestamente de la forma SMP.

ARGUMENTO DEL ABOGADO

Si él tiene un buen abogado, entonces será absuelto.

Él tiene un buen abogado.

Por lo tanto será absuelto.

El condicional expresado en la primera premisa, de todas maneras, es visto más como basado en una regla revocable que en una estricta. Esto no significa que si él tiene un buen abogado, lo que tiene que seguir en todas las instancias es que será absuelto, no importa cómo se desarrolle el juicio. Lo que seguramente significa, en el mejor de los casos, es que si él tiene un buen abogado entonces, sobre un balance de consideraciones, todas siendo iguales en el caso, el será absuelto. Para cualesquier otra regla lo anterior está sujeto a excepciones. Podrá ser muy buen abogado, pero toda la evidencia soporta el lado opuesto y el juez puede ver eso; o es un buen abogado, pero el otro lado puede tener uno mejor.

El problema es que estamos tan acostumbrados a ver el modus ponens como una forma deductivamente válida que el reconocimiento al DMP como una forma legítima de argumento es concedido de mala gana por aquellos casados con la lógica formal, quienes la consideran como la herramienta decisiva en la evaluación de argumentos. El lógico, entregado a la lógica formal, discutirá que el consecuente de una verdad condicional nunca puede ser falso cuando el antecedente es verdadero. Así que en todos los casos, cuando la conclusión resulte falsa después de tener la condición antecedente (afirmada en la primera premisa) y la condición consecuente, es porque el condicional mismo tiene que ser falso también. Supongamos que en el caso del abogado el otro lado tiene uno mejor quien, de acuerdo a cómo fueron las cosas, ganó el caso. Esa consecuencia derrotaría el DMP anterior. Pero de acuerdo al punto de vista de la lógica formal tradicional, la premisa condicional, de acuerdo a cómo estuvieron las cosas, no fue del todo verdadera. Por consiguiente, de acuerdo a este punto de vista, no fue “verdadero” en un sentido estricto. Con base en esto, el condicional solo puede ser (siendo estrictos) verdadero, si lo es en todas las circunstancias, de lo contrario es falso. De todas maneras, usando el argumento del abogado y muchos ejemplos similares, el defensor del DMP argüirá que el condicional no necesita siempre de ser tratado exclusivamente en forma estricta.

Una vez reconocemos dos tipos de condicionales, otro problema es cómo distinguirlos. Por ejemplo, ¿Es ‘si Bill viene a la fiesta a la noche, vendrá antes de las 08:00 pm’ un argumento SMP o un DMP? Aquí, como en cualquier caso de interpretación de un argumento en el discurso del lenguaje natural, tenemos que mirar la evidencia en el texto. Por ejemplo, supongamos que parte de la evidencia es que el hablante apoya su argumento en afirmar que Bill le dijo que si él iba, sería antes de las 08:00 pm. ¿Se debe tomar este condicional como una aserción universal, queriendo decir que se sostiene sin ninguna excepción o como un condicional que está sujeto a alguna? Desde que eso esté basado solo en lo que Bill dijo, podría fallar. Bill podría por ejemplo estar confundido, o puede estar mintiendo. En ese sentido, es más sensato tratar al condicional como revocable. De todas maneras, cada caso es diferente y el problema es el de interpretar un texto de discurso en lenguaje natural. En lógica formal, esos problemas son tratados bajo el título de “translación” de lenguaje natural a lenguaje formal.

El mismo problema emerge en la lógica formal del juzgar, si en un caso el condicional que debe ser tomado como un condicional material o como un condicional estricto del tipo representado en lógica modal mediante un operador de necesidad, gobierna un enunciado conteniendo un material condicional. Debe decirse también que el problema de diferenciar entre distintos tipos de argumentación, teniendo estructuras comparables al modus ponens, afecta tanto a las generalizaciones como a los cuantificadores. Algunas generalizaciones son estrictas (lo que significa que no están sujetas a excepciones) y están bien representadas por el cuantificador universal de la lógica clásica. Muchas generalizaciones (para ofrecer una generalización) en cambio son revocables, porque están llamadas a ser sujeto de excepciones del tipo que no siempre se identifica con anticipación.

El problema restante es que el DMP no puede ser analizado mediante las características de una tabla de verdad en contexto libre, de la forma en que el SMP lo ha sido en lógica deductiva. El DMP podría tener un lugar en una investigación con una colección de datos en curso; pero, por ser en curso, en la medida que haya nueva evidencia, estaría después defectuosa. Así que el DMP necesita ser analizada y evaluada no solamente a la luz de su lógica formal, sino también a la luz de un contexto de investigación en el cual una conclusión pueda ser aceptada en un lugar y rechazada en uno posterior. Hay algunos recursos en la teoría de la argumentación que pueden ser usados para modelar esta noción del argumento usado en un contexto. En particular, es central la noción de argumentación como una secuencia de movimientos creados por dos participantes en un dialogo dirigido por objetivos. En resumen, el DMP necesita una estructura pragmática para la evaluación de argumentos.

  1. JUSTIFICACIÓN PRAGMÁTICA

Los esquemas de argumentación del tipo revocable, los centrales acá, requieren una justificación pragmática porque representan argumentos usados para un propósito en un contexto conversacional. Esta dimensión pragmática requiere que esos argumentos sean examinados en el contexto de una investigación de dialogo en curso, en el cual las preguntas sean inmediatamente respondidas. Debido a la importancia del contexto en este caso, la colección y análisis de estudios de casos es más significante que en el caso de la lógica deductiva e inductiva en contexto libre. Las premisas y la conclusión son el núcleo de un argumento para que pueda ser evaluado, pero cómo el argumento central está siendo usado para convencer al oponente o probar la conclusión mediante la recolección de la evidencia, es también importante. Por esta razón, un esquema de argumentación necesita tener tanto una justificación pragmática como una sistemática. Esto significa que la recolección y análisis de ejemplos de uso de un tipo particular de argumento en varios contextos, es una parte del análisis y la justificación al estudio de cualquier esquema. No podemos tampoco dar por sentado que los esquemas argumentativos como la opinión experta puedan ser clasificados comúnmente como falacias. Necesitamos ahora dirigir la dura tarea de considerar cada caso individual con base en sus meritos y crear un criterio que ayude a juzgar si un caso es razonable o falaz.

Toda investigación sobre falacias en los últimos treinta años ha seguido la misma metodología (20). Empieza con la recolección de datos mediante la selección de ejemplos de argumentos del tipo que está siendo estudiado. Estos son ejemplos de argumentos reales tomados de editoriales de diarios, reportes de noticias de la televisión y así por el estilo. Cada ejemplo es aprovechado como cita exacta para que se tenga un texto de discurso en lenguaje natural con su fuente cuidadosamente documentada. Tomando cada caso de manera individual, un intento preliminar es hacer tres cosas: identificar el argumento en el caso, analizarlo y evaluarlo como fuerte, débil o falaz. Un intento así puede verse como una hipótesis brusca, sin ser guiada por ninguna teoría precisa. Sin embargo, como se vio, una teoría dialéctica de argumentación ha emergido fuera de los esfuerzos prácticos, para analizar falacias individuales.

Usando la aproximación dialéctica, cada caso necesita ser analizado y evaluado de manera individual no solo como una forma semántica, sino como un argumento usado para algún propósito en una disposición conversacional. Esta disposición está representada por una estructura formal de dialogo en el cual tanto el proponente como el apelado toman turnos para hacer movimientos. El proponente, propone un argumento diseñado para provocar que el apelado se comprometa con la conclusión. Sin embargo el argumento puede ser revocable –a menudo lo es- , lo que significa que el apelado puede hacer objeciones y formular preguntas criticas (12). El argumento y su contestación necesitan ser evaluados como un par de movimientos, sobre un contrapeso de consideraciones en posición de dialogo que permita la llegada de evidencia nueva en un momento posterior. Esto significa que los factores pragmáticos, con la responsabilidad de la prueba, pueden jugar un rol en la evaluación del argumento como fuerte, débil o falaz.

De todas maneras cabe mencionar que, aparte del sistema de análisis de caso en los sistemas dialectales, hay otra forma de justificación para los esquemas que une lo pragmático y lo sistemático. Nueva tecnología en computación distribuida, ha sido construida sobre esquemas de argumentación, especialmente en informática de multiagente, donde agentes de software racional necesitan engranarse en comunicación interactiva, incluyendo los actos de habla de proponer un argumento y cuestionarlo (27). Un desarrollo que vale la pena mencionar es el de un modelo formal de esquemas de argumentación implementado en el lenguaje agent communication (lenguaje de comunicación entre agentes ACL) (10). En este trabajo, es propuesto un método para formalizar esquemas no solo a nivel informático, sino también para estar cerca a la riqueza de la argumentación en lenguaje natural. La formalización es basada en la implementación de un Argument Markup Language (AML Lenguaje de argumento marcado), desarrollado originalmente como parte de la herramienta informática Araucaria para la diagramación por argumentos (9).

El método representa una formalización de esquemas que incluye tanto esquemas deductivos familiares como modus ponens y esquemas revocables como el argumento de una opinión experta. Esta herramienta formal está siendo combinada con la técnica de analizar argumentos del lenguaje natural en estudios de caso. Araucaria tiene ya una base de datos que puede ser usada para acceder a ejemplos existentes, junto con análisis a estos, provenientes de otros usuarios que también pueden ingresar nuevos ejemplos y analizarlos. Esta investigación informática es formal, pero al mismo tiempo práctica porque es usada para propósitos útiles en computación y porque requiere una aproximación al lenguaje natural de argumentación; combina sistemática y pragmáticamente la justificación a los esquemas de argumentación.

  1. CONCLUSIÓN

La primera conclusión con la que se necesita comenzar es negativa y prudente. Se necesita enunciar que hay un gran problema en los esquemas para argumentos revocables que aun no ha sido resuelto. Hasta ahora el estudio a esquemas de argumentación como la opinión experta pretende ser abierto a la posibilidad de que el proceso de cuestionamiento crítico siga adelante, sin ningún tipo de pausa claramente definida. Entonces el inconveniente es más grande, si la opinión experta puede ser establecida siempre como un argumento en el cual las premisas ofrecen evidencia solida que soporte la conclusión. Es usual formular sub-preguntas basadas en las preguntas críticas básicas. Pero si un esquema no puede ser clausurado con los cuestionamientos (debido a su estado revocable) ¿Cómo pueden ser justificados estos esquemas como formas representativas de razonamiento argumental, donde las premisas den evidencia para aceptar la conclusión?

Supongamos que un proponente ha presentado un argumento de una opinión experta. El camino hacia una solución necesita estar basado sobre la premisa dialéctica, la cual dice que el hecho de ser una opinión experta no quiere decir que esté completamente cerrado a cuestionamientos posteriores, hasta que el dialogo mismo esté en una etapa conclusiva. Esta posible solución implica que, formular preguntas críticas en un caso dado, depende del tipo de dialogo, la etapa donde está éste y las condiciones que gobiernan el cierre de éste. Lo que hace diferentes a los argumentos revocables de los deductivos, como se vio, es su falta de totalidad en muchos casos. Este hecho entonces denota que el dialogo ocurrido antes en un caso puede ser re-abierto si hay nueva evidencia. Por ejemplo, un cuestionamiento crítico de un argumento desde una opinión experta necesita por lo general ser de final abierto. Estudios de caso de este tipo de argumento han mostrado que la falacia ad verecundiam consiste típicamente en la clausura apresurada del proponente al cuestionamiento critico del apelado.

La propuesta para resolver el problema completo necesita ser desarrollado en dos niveles. En el primero pueden ser formuladas preguntas críticas básicas y en el otro las sub-preguntas que traten algunos aspectos específicos de las anteriores. Entonces, de acuerdo a esta propuesta, la solución total al problema vendrá del análisis dialéctico a los esquemas de argumentación. Cada esquema necesita ser evaluado sobre una base de caso por caso en el contexto de dialogo apropiado donde el argumento fue usado. El analista necesita examinar el texto de discurso en un caso dado para determinar qué tanto se ha avanzado en el cuestionamiento crítico. El dato es usado para determinar en cual fase está el dialogo y si se puede asumir o no la clausura de éste. La estructura para la justificación sistemática no está completamente establecida, debido a que el problema no ha sido completamente resuelto. El problema de evaluar argumentación refutable no ha sido completamente resuelto, aunque haya muchas teorías sobre esto en informática, donde en A1 fue el punto central de análisis. De todas maneras, ya se discutió que el mejor acercamiento para resolver estos dos problemas íntimamente relacionados, es la teoría de los sistemas de dialogo formal ofrecida por la teoría de la argumentación.

Se discutió anteriormente que los esquemas de argumentación revocable como la opinión experta requieren tanto una justificación pragmática como sistemática. Se discutió también que la justificación pragmática es dada por el método de estudio de caso, recolectar ejemplos clave de argumentos de los tipos que son tradicionalmente clasificados como falacias y sugerirlos para un examen y un análisis comparativo. A través del estudio de muchos de esos ejemplos, se pueden generar los principios generales como hipótesis para resolver los problemas sobre como clasificar esos argumentos en diferentes clases, como identificar sus premisas y sus conclusiones y cómo especificar las preguntas críticas que se necesiten formular en relación a cada tipo.

Estas hipótesis representan el actual estado del arte de las herramientas para analizar y evaluar casos individuales en el uso de estos tipos de argumentos. A medida que más y más casos sean recolectados y analizados, las estrategias analíticas serán más precisas y los principios representados serán más refinados.

Debe acotarse que ningún tipo de justificación está completa aun, así que los estudios de las falacias y los esquemas de argumentación están en marcha; es un campo creciente aunque todavía relativamente nuevo. No obstante cada forma de justificación sistemática y pragmática, tienen recursos que se han ido fortaleciendo. Muchas de las falacias más importantes, como el argumento de una opinión experta, están siendo estudiadas con alguna profundidad. La gran cantidad de ejemplos de este tipo de argumento está siendo recolectada y analizada desde un cuerpo de estudios de caso. Ya han emergido lecciones de allí, incrementando nuestro conocimiento de cómo trabajan estos argumentos y qué factores son importantes al momento de evaluarlos. Entonces, los recursos están en un lugar donde mantienen una justificación pragmática para muchos de los esquemas identificados y estudiados. La justificación sistemática carga con un problema de revocabilidad que no está resuelto completamente. Sin embargo, las estructuras dialécticas equipadas con modelos formales de sistemas de dialogo, ofrecen un marco que parece ser la mejor ruta hacia una solución.

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[1] Quisiera darle las gracias al profesor Liang Qing-yin por hacer posible la visita y a Xiong Mighui, Tang Ling-yun y David Godden por las discusiones.

[2] Quisiera agradecer al Ayuntamiento Canadiense de Investigaciones en Ciencias Sociales y Humanidades por la beca de investigación “Esquemas de Argumentación en la Comunicación Natural y Artificial” que soportaron este trabajo.

[3] Warnick (26) ha dado una lista sistemática comparando las tópicas de Aristóteles con los esquemas de argumentación identificados por Perelman y Olbrechts-Tyteca en La Nueva Retórica.

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